
En el corazón del Estrecho de Gibraltar, donde el viento y la corriente dictan cada maniobra, la Copa Intercontinental Marbella–Ceuta–Sotogrande se ha consolidado como una de las grandes citas del calendario náutico del sur de Europa. Ocho ediciones después, su crecimiento responde a una fórmula clara: pasión, constancia y un escenario único.
Así lo explica Daniel Cuevas, organizador de la regata, quien pone en valor el trabajo conjunto entre clubes y organizadores como una de las claves del éxito:
“El éxito está en las ganas que le pone todo el equipo”: desde el Club Marítimo de Marbella, su presidente, la parte de Ceuta, Nicola, Nacho… todos llevamos años apostando por este evento. Ese entusiasmo se transmite a los regatistas y hace que la regata tenga identidad propia”.
La Copa Intercontinental no es una regata más. Su recorrido, cruzando el Estrecho de Gibraltar, convierte cada edición en un desafío diferente:
“Es una regata complicada”. Hay muchos cambios de viento y de marea. Ningún año es igual: a veces con poco viento, otras con condiciones duras… eso es precisamente lo que la hace tan atractiva”.
Tras ocho años de evolución, la organización ya trabaja en el futuro del evento, valorando posibles ajustes en el formato de cara a la próxima edición, sin perder la esencia que la ha llevado a consolidarse en el circuito.
En cuanto al nivel deportivo, la flota mantiene un equilibrio competitivo que define el carácter abierto de la prueba, combinando barcos de alto rendimiento con unidades de crucero.
“El nivel es bastante parecido cada año”, pero siempre hay incorporaciones que marcan diferencias. Este año ha entrado un DK 46 muy potente, con una tripulación experimentada, y eso se nota en el agua.
La regata ha vuelto a demostrar su versatilidad, adaptándose a condiciones de viento ligero que han marcado buena parte de la competición, favoreciendo en algunos momentos a las embarcaciones de mayor eslora, sin perder emoción en los tramos finales.
“Al final es una regata abierta hasta el último momento”. Los barcos rápidos suelen marcar el ritmo, pero los cambios de viento como el poniente pueden alterar la clasificación y permitir remontadas.
Con una flota que reúne distintos perfiles, la Copa Intercontinental mantiene su carácter inclusivo:
“Es una regata en la que tiene cabida todo el mundo”, desde unidades muy competitivas hasta barcos de crucero, consolidando así una de las pruebas más singulares del panorama náutico nacional.




