El auge de la recolección de setas en Los Alcornocales
Todos conocemos más o menos la majestuosidad de nuestro Parque Natural de Los Alcornocales. Su riqueza botánica, su variedad en especies animales, sus canutos frondosos, sus abrigos en rocas con numerosas pinturas rupestres o sus innumerables rutas senderistas. La berrea en septiembre, salidas en kayak, bicicleta de montaña o simplemente a pie han venido llenando el Parque de visitantes año tras año.
Pero de unos años a esta parte ha surgido un auténtico “boom” hasta hace poco inexistente. En parte porque es accesible a todas las edades, permite pasear por entornos idílicos rodeados de naturaleza exuberante, y casi principalmente porque permite degustar uno de los mayores manjares conocidos.
Y es que tras las primeras lluvias de otoño, en casi cualquier rincón del parque, es frecuente ver grupos de personas, mejor o peor ataviados, con su canasto de mimbre en el brazo.
La accesibilidad actual mediante internet, redes sociales o blogs específicos han hecho que hasta el hace poco desconocido e incluso temido mundo de la recolección de setas se haya banalizado, se haya hecho popular, casi festivo, y con ello se esté minimizando un enorme peligro que ello implica.
El fascinante mundo de los hongos y las setas
Antes de entrar en materia hablemos un poco del mundo de las SETAS.
Seres vivos, apasionantes, de mil colores, formas y nombres a cuál más raro. Tan diferentes, que en 1970 el ecólogo norteamericano Robert Whittaker decide crear un nuevo Reino de seres vivos tras observar que los hongos presentaban características animales y a su vez también vegetales. Nace así el Reino FUNGI.
Pero antes de avanzar, ¿de qué hablamos cuando decimos hongo? ¿Es lo mismo que seta? ¿Recolectamos hongos, setas, o los dos?
Sencilla la respuesta mediante un símil: la seta es “la manzana” y el hongo es “el manzano”. O lo que es lo mismo, la seta es el fruto del hongo. Con lo que no todos los hongos dan setas, no hay seta sin hongo y sí, lo que recolectamos son setas.
Curioso también que el organismo vivo más grande del planeta sea un hongo, concretamente uno llamado Armillaria Ostoyae, que se encuentra en Oregon (USA) y que mide más de 9 kilómetros cuadrados. Y que lo tenemos aquí en nuestro Parque.
Por si fuera poco, los hongos son responsables de fermentar muchos alimentos, producir penicilina, usarse en numerosos medicamentos, descomponer la materia orgánica muerta de nuestros bosques o fermentar productos como el pan o el vino.
Los Alcornocales, un tesoro micológico
Volviendo a nuestro Parque de Los Alcornocales, podemos decir que estamos ante un auténtico tesoro micológico. Un lugar idílico que reúne condiciones de humedad media durante todo el año, temperaturas suaves y abundantes precipitaciones, que hacen que sus más de 170.000 hectáreas sean un gran vivero para hongos y por tanto setas.
El clima no es el único motivo. La composición de los suelos es igual de importante, y más aún un tercer factor llamado micorriza, la simbiosis entre un hongo y las raíces de un árbol determinado, de la que ambos obtienen beneficios.
Esto significa que mayoritariamente un hongo necesita para crecer estar cerca de un árbol concreto. Níscalos-pinos, yemas-alcornoques, chantarelas-quejigos son ejemplos muy generales. Y en nuestro Parque encontramos una enorme diversidad de especies de árboles.
Se estima que existen entre 2 y 5 millones de hongos en el mundo. De ellos se han descrito tan solo unas 120.000 especies, y algo más de 1.500 en España.
Consejos para recolectar setas con prudencia
Así que manos a la obra. Como seguro te han entrado unas irrefrenables ganas de salir a por setas, ahí van una serie de consejos de cómo hacerlo de forma prudente.
Lo primordial y más importante: si tu único fin de salir a por setas es comer setas, te estás equivocando. Igual que cuando te apetece un arroz con carabineros no vas a pescarlos o un guiso de conejo no vas a cazarlos.
Salir a por setas es la excusa para salir al monte, pasear, escuchar pájaros, oler flores o meter los pies en uno de los múltiples arroyos del Parque.
Equípate bien, sobre todo con un buen calzado cómodo. Ropa de abrigo, impermeable y pantalón largo. Acabarás rozado por zarzas, jérguenes y ortigas.
No salgas solo. El monte se disfruta mucho más acompañado. Por seguridad ante una caída o indisposición es preferible ir con alguien.
Usa alguna aplicación de GPS para saber por dónde vas y sobre todo cómo volver. Buscando setas vas mirando al suelo y eso hace muy fácil desorientarse.
Falsos mitos sobre las setas
- Es falso que las setas que comen los animales no sean tóxicas.
- Es falso que si se cocinan con una cuchara de plata y esta no se pone negra sean comestibles.
- Es falso que las setas comestibles se contaminen al compartir cesta con las tóxicas.
- Es falso que cocinar setas tóxicas con vinagre elimine su toxicidad.
- Es falso que las setas tóxicas tengan siempre mal olor.
- Es falso que las que crecen en madera o en racimos sean comestibles.
- Es falso que una seta que cambia de color sea necesariamente tóxica.
- Es falso que el ajo o la alta temperatura vuelvan comestibles todas las setas.
Prudencia ante todo
Como resumen tres consejos: PRUDENCIA, PRUDENCIA Y PRUDENCIA.
Estamos ante un maravilloso mundo que puede hacernos disfrutar mucho, pero que también puede matarnos. Nunca te fíes de una identificación por una foto ni de alguien no experto.
Estudia, lee, pregunta a expertos, asiste a jornadas micológicas y disfruta del monte con respeto.
“Todas las setas son comestibles… algunas solo una vez”.
Daniel Palma Quintana
Cada otoño, el Parque Natural de Los Alcornocales se convierte en un pequeño paraíso para los aficionados a la micología, atrayendo a visitantes de toda la provincia de Cádiz y del Campo de Gibraltar.


